Sangro, pero no muero

15′
2010
Festival Internacional de Teatro y Artes de Calle, TAC.
Valladolid, Spain.

Ritual-based performance built around menstrual blood and its symbolic dimension, understood as matter connected to cycles of life, death and transformation. Seven women, the earth, a ritual circle and live organic instrumental sounds come together in a collective action centred on the body, blood and the feminine. In the world we live in, subversion is now love.

“Among the many performances at the Festival, I would highlight two poetic moments. In the morning, beside the aviary in Campo Grande, a cellist provides the music for a ceremony of love: a ritual with a circle of earth, five young women dressed in red surrounding the chosen woman and covering her with flower petals. She enters naked, walks through the space, lies down within the circle and then writes the word ‘love’. Alongside the theatre-goers, there are many regular visitors to Campo Grande, including children. The nudity is received with complete naturalness. Further proof that impurity lies in the intention of the eyes that look. Simple and natural, an act of love.” — Fernando Herrero, performing arts critic.

Artistic direction: Isa Sanz
Performers: Ana Petite, Alicia Sanz, Tania Garrido, Eleonora Vergani, Ruth Orta, Nazaret Laso
Cellist: Arantxa Hernández
Ritual advisor: Alicia Sanz
Costume: El Cuarto Azul
Collaborator: Teresa Rodríguez, advisor on the Tao of Women
Photographic documentation: Dani Mantis

 

ES

Performance de carácter ritual construida en torno a la sangre menstrual y su dimensión simbólica, entendida como materia vinculada a los ciclos de vida, muerte y transformación. Siete mujeres, la tierra, un círculo ritual y sonidos instrumentales orgánicos en directo articulan una acción colectiva en torno al cuerpo, la sangre y lo femenino. En el mundo en que vivimos, la subversión ahora es el amor.

«De la multiplicidad de los espectáculos del Festival destaco dos momentos poéticos. Por la mañana, al lado de la Pajarera del Campo Grande una violonchelista sirve la música de una ceremonia de amor, un ritual con el círculo de tierra, cinco muchachas vestidas de rojo que rodean a la elegida y la cubren de pétalos de flores. Ella entra desnuda, se pasea por el espacio, se tiende en el círculo y luego escribe la palabra “amor”. Aparte de los teatreros muchos público habitual del Campo Grande, incluso niños. El desnudo es acogido con toda naturalidad. Una prueba más de que la impureza se encuentra en la intención de los ojos que miran. Sencillo y natural, un acto de amor.» — Fernando Herrero, cronista de artes escénicas.